¿Socios? Piénsalo dos veces
Ya he terminado de leerme “El libro negro del emprendedor“, y lo cierto es que me ha sorprendido sobre todo una de sus afirmaciones, que voy a comentar aquí.
El autor asegura (y además basado en su experiencia, y la de otros emprendedores entrevistados) que es mucho mejor emprender solo, sin socios (socios trabajadores, codo a codo), o como mucho con socios capitalistas (sólo ponen dinero, pero no aportan trabajo).
No es que yo quiera socios, ahí coincido con el autor, de hecho mi forma de ser tiende más hacia “juan palomo, yo me lo guiso, yo me lo como“, y difícilmente barajo la posibilidad de introducir a socios en mis ideas. Por ejemplo, el proyecto con el que gané el premio Don Bosco, lo hice yo en mi absoluta soledad, con muchísimo esfuerzo y muchas horas sin dormir, pese a que podía haberlo hecho con un grupo de compañeros.
Tenía la idea tan clara, y tenía la absoluta convicción de que yo solo, aún con esfuerzo, lo conseguiría, que no me aportaba nada introducir compañeros en mi equipo (quizás reducir a la mitad el tiempo de desarrollo, o puede que duplicarlo, quien sabe).
Me sorprende sobre todo porque no es algo muy habitual en los círculos emprendedores, o al menos lo que se lee por blogs en internet, donde dan una importancia tal a los socios, que prácticamente sin socios no eres nadie, o tu idea está destinada al fracaso. Es como “¡¡WTF!!, ¡¿no tienes socios?!, estás loco!!“.
Creo que hay cosas más importantes que los socios, y hay muchos casos de emprendedores que lo han hecho en soledad. Ojo, eso no quita para que no te apoyen financieramente, o que no tengas trabajadores. Obviamente una persona sola no puede correr con todos los gastos, o hacerlo todo con sus 2 únicas manos. Necesita a veces inyecciones de dinero, de por ejemplo socios capitalistas, o como mínimo contratar algún empleado. Pero socios, con participación en la empresa, y trabajando juntos… mejor no, a menos que sea completamente necesario por alguna razón.
Casi siempre acaban como el rosario de la aurora, porque es difícil que dos personas tengan la misma visión e idea de negocio.
De hecho, a veces, muchos de los socios lo son por “cumplir”. Es decir, lo típico de comentar tu idea con unos y otros, de pasar durante varios meses hablando de los mismo, de pequeños aportes que te van haciendo… Pero de ahí, a meterlos como socios, sólo porque sientes una especie de gratitud… va un trecho. Hay que saber diferenciar cuándo un socio se necesita, o cuándo es una especie de “amigo” o compañero de aventuras, con el que te vas de excursión… Un negocio es algo más serio que eso.
