Echarle narices

Leyendo el blog de Ángel María, he llegado al recurrente post sobre el rechazo a emprender que existe en la cultura del españolito típico.

No sé si por las dificultades que pasaron la mayoría de nuestros padres en la época de la posguerra, o porque el español medio lleva en la sangre el ser vago y arrastrao… el caso es que a los emprendedores y a los que no se encuentran a gusto con un trabajo por cuenta ajena (aunque sea en una multinacional y muy bien remunerado) se les mira como a bichos raros.
No entienden cómo, y ésto me está pasando ahora mismo a mí, puedes desear embarcarte en proyectos propios, inseguros, que no te garantizan nada, y a cambio dejar un trabajo fijo, sueldo estable por encima de la media, y la vida acomodada.

Mis padres son los primeros que no lo entienden, pero no sólo ellos. También muchos amigos y compañeros de trabajo. Seguimos teniendo mentalidad del funcionario, o mentalidad de “en ésta empresa me jubilo” y me parece muy triste.
Hoy en día ya no te jubilas en una empresa. Además no sólo eso, sino que la experiencia profesional y la actitud de alguien que ha pasado por varias empresas es muy superior al que sólo ha conocido una, habitualmente por el miedo al cambio, o el “conformismo”.

Yo siempre he dicho que si a mi me viniera un chico de pongamos 30 años (ni muy mayor, ni muy joven, con suficientes años de experiencia a sus espaldas) y en su curriculum veo que tras la universidad se metió de becario en una empresa, luego le contrataron, y en ella sigue… MALO.
Eso en EEUU es muy rechazado. Se busca gente que ha pasado por varias empresas, que se ha buscado las habichuelas, que no se ha quedado pegado a la silla de la misma oficina los últimos 15 años (a menos que en ese tiempo haya ascendido a ser, por lo menos, CEO jaja).
Sin embargo aquí, parece que si has pasado en 10 años por 4 empresas, eres un culo de mal asiento… un inadaptado, o peor aún, que te han ido despidiendo allá por donde ibas. Nada más lejos de la realidad.

En fin, creo que en ésta vida, y ya que sólo tenemos una, merece la pena intentar todo lo que esté a nuestro alcance para alcanzar la felicidad y el bienestar absoluto, incluído el laboral obviamente, que hay gente que lo pasa por alto, con la excusa de “en el trabajo ajo y agua, a la salida me destapo y me libero”… pues ¡¡no!! a la salida NO. Durante las 24h del día se debería intentar ser feliz y desarrollarse plenamente. Y en eso es en lo que andaré durante los próximos meses… no exento de problemas, que intentaré ir superando.



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